22 ene. 2018

He visto una luz!

La semana pasada rendía homenaje a mi abuela retomando una de sus míticas frases y analizándola en mi post "La vida es una mierda". 

Y justo fue reflexionar sobre la mala racha que estábamos atravesando en la familia, y empezar a ver la luz al final del túnel.

¿Se estará acabando por fin nuestra mala racha? ¿Estará empezando una época algo más sosegada y tranquila? Que sabe nadie! El tiempo lo dirá! 

He visto la luz! Está al final del túnel!

17 ene. 2018

La vida es una mierda

La vida és una merda lligada amb un cordill, i contra més l'estires més t'embrutes els dits (la vida es una mierda atada con un cordel, y cuanto más la estiras más te ensucias los dedos).

Esta "simpática" cantinela era una frase habitual de mi abuela materna, junto al sí yo fuera tu no me casaba!. Todo un clásico en casa, que lo mismo me arrancaba una sonrisa, o me desesperaba. Ahora que con 92 años ella nos ha dejado... ¿quién seguirá recitando la frasecita? ¿caerá en el olvido? o ¿la usaremos a modo de homenaje, de tanto en tanto?

Quien sabe... la verdad es que yo a veces la utilizo en casa, siempre usando la entradilla "como diría mi abuela". 

Pero tal vez la pregunta importante no sea quién usará la musical frasecilla, sino: ¿la vida es una mierda? ¿de verdad?

A veces la desesperación se apodera de nosotros y nos hace creer que la vida es una mierda

12 ene. 2018

Mondragó: Dragones de Tierra - Literatura Infantil

Ya tenemos aquí un nuevo viernes de cuento, que ya iba siendo hora, ¿verdad?

Se trata de un libro que se ha ganado un rinconcito en mi corazón, por estar vinculado a uno de los momentos más difíciles que me ha tocado vivir: la operación de mi hijo Erik.

Mondragó: Dragones de Tierra es el primer número de una colección de 4 libros publicada por la Editorial Destino. Llegó a nuestras manos hace unos meses por cortesía de Boolino, pero entre una cosa y otra no he podido ponerme manos a la obra con la reseña hasta ahora! 

Mondragó: Dragones de Tierra



4 ene. 2018

Olvidando al Sr. Pérez

En casa, desde que el año pasado a mi hijo se le empezaran a caer los dientes de leche, adoptamos la tradición de recibir la visita del Ratoncito Pérez.

Tenemos una puerta (hecha con cartulina) a los pies de la cama de mi hijo, por la que el mágico ratón suele entrar. Tenemos una cajita de madera donde dejamos el diente (frente a la puerta) para que Pérez se lo lleve, y deje a cambio algún presente.


Y como desde noviembre a mi hijo se le estaba moviendo un diente... tenía (oculto en un cajón) un pequeño juguete para dejar a los pies de la cama, cuando la ocasión llegara.

Y la ocasión... llegó ayer. Justo antes de la cena, el dientecillo se desprendió y rápidamente lo enjuagamos con agua y lo metimos en la caja.

31 dic. 2017

2017 ¿te vas ya a la mierda?

Es tradicional en mi blog, y en muchos otros, hacer un balance de fin de año y una lista de propósitos para el año próximo.

Lo hice el año pasado y también el anterior, un repaso al año y a los propósitos del año anterior, viendo los que había cumplido y los que no, y elaborando una nueva lista de propósitos a cumplir el siguiente año.

No necesito hacer un gran repaso del 2017, porque ha sido un año de mierda, y por eso quiero que acabe ya, de una puñetera vez por todas. No soy una ilusa. Sé que al sonar las campanadas de año nuevo, no entrará por la ventana un hada madrina cantando bibidibadibidú y llenándolo todo de luz, color y cosas bonitas... Sé que el 2018 empezará de pena, justo donde el 2017 deja las cosas. Pero psicológicamente necesito que este año acabe ya para ponerle un punto y final mental.