11 jul. 2017

Compartiendo habitación... hermanos

Mis hijos no se llevan mucho tiempo... apenas dos años y medio entre uno y otro.  Erik cuenta ya con siete años y Helia seguirá atrapada en los cuatro hasta finales de noviembre.

Cuando quedé embarazada de la peque empezaron a surgir las dudas y "problemas" de organización. No es lo mismo ser tres en casa que ser cuatro.

De nuevo había que montar cuna... y decidir... como no, donde dormiría la pequeña en un futuro, una vez naciera y pasase los primeros meses de rigor en la habitación paterna.

La distribución de nuestro piso no nos dejaba muchas opciones racionales. Tenemos tres habitaciones, la de matrimonio, una "infantil" justo al lado de la anterior.... y una grande... justo en la otra punta del piso, junto a la puerta de la entrada.

No me convencía nada trasladar al peque con tres añitos a la otra punta de la casa, para dejar paso a su hermana, pero aún me convencía menos ubicar a la peque con seis meses... en la otra punta del piso!

Así que, sólo quedaba una opción racional. Que los peques compartieran habitación!

De modo que, cuando a sus dos añitos le compramos la habitación a Erik, cogimos una cama alta, de esas que llevan otra debajo. Así la pequeña habitación no perdería espacio útil.



No recuerdo haber compartido habitación con mi hermano. Sé que de muy pequeña, con un par de años, lo hicimos... pero cuando yo tenía tres años nos mudamos, y en el nuevo piso tuve habitación propia. Así que, la experiencia de hacer que mis peques compartiesen dormitorio, me presentaba algunos temores y dudas.

A día de hoy, puedo afirmar que no pudimos tomar decisión mejor, y que estoy encantada de que mis hijos estén viviendo esta experiencia.

No diré que todo sean ventajas... ni mucho menos! El mítico temor de que se molestasen entre ellos o se despertasen entre sí...se materializo desde el principio. Mi hija... en fin, si habéis leído mi blog, ya sabéis que pasó los dos primeros años de su vida sin dormir apenas. Y eso... fue un problema a ratos, para su pobre hermano (y para todos! ciertamente!).

Había noches, en que al acostarlos, Helia empezaba a llorar y a dar muestras de no querer dormir ni en broma! Entonces Erik, con sus tres añitos escasos, se quejaba, de que estaba cansado, tenía sueño, y su hermana no le dejaba dormir.

La solución era "fácil", sacábamos a la peque de la habitación, la llevábamos con nosotros al comedor o a nuestro dormitorio... y Erik se dormía rápidamente. Una vez dormido, por más que la peque llorase y liase la trapatiesta, él ya no se despertaba.

Alguna vez tuvimos el problema a la inversa. El peque se despertaba por la mañana y nos llamaba a voces... y cuando llegábamos al dormitorio contemplábamos con horror, como nuestra pequeña terrorista nocturna se despertaba.

Pero sólo fue una época corta... coincidiendo con la etapa de bebé de la pequeña. Y tampoco recuerdo que nos costase de sobrellevar.

Luego, vinieron las cosas bellas. Cuando veías que al dormir juntos, se sentían más valientes, y tenían menos miedo a la oscuridad, y que estaban felices de tenerse el uno al otro.

Llegaron las laaaaaaargas e interminables conversaciones nocturnas. Especialmente en días como hoy... en que están de vacaciones y saben que no deben madrugar. Es cuando se acuestan y se ponen a cantar, a parlotear, a contarse historias... hasta que se duermen sonrientes, de puro agotamiento.

Recientemente empiezan a llegar los despertares "tranquilos". Cuando en lugar de llamarnos nada más despertar, se mete la una en la cama del otro y se ponen a jugar con sus muñecos, o a echar a suertes quien nos llama para despertarnos.

Este fin de semana, decidimos comprar una luz de lectura, para que Erik pudiera leer en la cama. Alguna noche en que le cuesta dormir, y su hermana cae rendida, le había descubierto tratando de leer un cuento con su pequeña linterna. Esto no es nada bueno para sus ojos... así que optamos por la clásica luz de flexo, que puede enfocar y con la que podrá leer cómodamente.

Pero... sorpresa! Ahora han iniciado una nueva actividad. Cuando se acuestan, él enciende su luz, y le lee a ella algún capítulo del libro que tiene a los pies de la cama. E incluso a veces, le enfoca la luz a ella, para que le "lea" algún cuento.

Creo que la experiencia que están viviendo compartiendo espacio es única y que les aporta muchísimas cosas. Espero que les ayude a estar unidos y que de mayores recuerden estos buenos momentos.

Es evidente que de aquí a unos años, pedirán independencia, y obviamente querrán tener su propia habitación. Entonces haremos baile de habitaciones y redistribución de espacio. Pero por ahora, cada día cuenta, y cada día viven una nueva experiencia.

Colocado en la balanza, en mi opinión, ganan por mayoría los beneficios de esta opción. Y si tuviera que decidir de nuevo, volvería a optar porque durmieran juntos estos primeros años de su vida.


4 comentarios:

  1. Yo comparto habitación con mi hermana hasta que se fue de casa. Nos llevamos 6 años prácticamente. Y aunque a veces hubiese preferido tener un cuarto para mí, he de decir que me encantó.
    Así se fomenta más aún el vínculo entre hermanos, no te sientes solo nunca... q hay más peleas por tonterías? Si, pero compensa! Sin duda! Aunque exista diferencia de edad, y si no la hay mejor! Así q me imagino lo contentos que estarán Helia y Erik!!!

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    1. Como suele decirse el roce hace el cariño 😂 Y aunque a veces se enfaden comparten momentos únicos e inolvidables.
      Cuando crezcan y quieran su propia habitación les cambiaremos (porque en el piso hay posibilidad). Pero mientras esten a gusto... estarán juntos. Tendrán opción de vivir ambas experiencias... compartir y tener habitación propia 😁

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  2. Me parece tan bonito lo que nos cuentas!
    En casa con 4 no queda otra...Hasta q nos saquemos el euromillón y nos compremos el palacete jaja.
    Y la verdad es que cuando les dimos a elegir a Ale y Álvaro ellos mismos pidieron dormir juntos. Se llevan 1 aňo y me encanta esas charlas nocturnas que tienen o cuando se enfadan y hacen piňa poniendo un cartel en la puerta prohibiendo la entrada.
    Las gemelas van por el mismo camino. Nos ha costado mucho separarlas de cuna pero ya se pateaban jaja
    Me parece una experiencia genial. Es como ir de campamento todos los días con tu mejor amigo.

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    1. Siendo tantos en casa... o tienes una mansión, o toca compartir!
      Las charletas nocturnas son geniales, aunque a veces se les van de las manos y hay que pararles. La peque no regula el tono de voz... y a las doce de la noche no es momento de ponerse a cantar a grito pelado 😅

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